martes, 29 de octubre de 2013
EL LOBO DISFRAZADO DE PASTOR (fábula #6)
Hace mucho tiempo en un rincón de una madriguera, se encontraba un Lobo hambriento dando el toque final a su más brillante plan, que era, disfrazarse de un Pastor para entrar sigilosamente de noche en un rebaño repleto de gordas Ovejas.
Una vez listo, se dirigió al Rebaño, y mientras descansaba el Pastor y los Perros guardianes, el Lobo sin mucha demora, entró sin hacer ruido, y al ver a las gordas Ovejas a su disposición, su mente volaba haciéndose agua la boca. Las Ovejas, al ver rondando al Falso Pastor, se acercaron a él muy contentas, y se quedaron a su lado creyendo estar seguras. El falso Pastor, viendo fijamente a una Oveja de su mayor agrado, no pudo contener su entusiasmo y dijo:
"¡Oh~~ si!, ¡Pero que Oveja tan~ suculentamente gorda y sana!, ¡Oh~~!, ¡pero qué tierna y grande es!, ¡Esta, será un festín de los grandes!, ¡Cielos, cielos!, ¡Se me hace agua la boca!"
Mientras el Lobo disfrazado vivía su ensueño de alegría, no se midió ni percató del gran ruido que hacia, tanto, que logró despertar al Pastor y a los Perros guardianes, quienes sin mucha demora, acorralaron al impostor y lo castigaron severamente hasta acabarlo.
EL ASNO, LA ZORRA Y EL LEÓN (fábula #5)
Cierta vez, estaban juntos un Asno y una Zorra caminando por la pradera, hasta que de pronto, apareció un León hambriento. La Zorrapercatándose del peligro, se acercó al León diciendo ser su amiga, y le dijo al oído:
"Si usted me deja libre, le garantizó que con mi ayuda, el Asno caerá en sus garras al instante."
Y sin esperar mucho, la Zorra regresó al lado del Asno, y le dijo:
"No tienes nada de que temer amigo mio, si no te alejas de mi lado."
Y así, la Zorra llevó de un lugar a otro al Asno, hasta que lo hizo caer en una trampa.
El León, viendo que el Asno estaba asegurado, atrapó rápidamente del cuello a la Zorra, y le dijo:
"Gracias por facilitarme las cosas ingenua Zorra, ahora, podré comerte con total tranquilidad, mientras el Asno, espera su turno."
LA VIUDA Y SU OVEJA (fábula #4)
Cierta vez, una pobre Viuda que tenía una única Oveja, decidió que ya era hora de trasquilarla, y deseando tomar su lana de la manera más económica, decidió trasquilarla ella misma. Sin embargo, usaba la herramienta de tan mala forma, que junto con la lana, le hacia daño a laOveja.
La Oveja, muy molesta y con dolor, le dijo:
"¿Por qué me maltratas así Ama? ¿En que te puede beneficiar el agregar a la lana mi sangre?. Si quieres mi carne, llama al Carnicero quien me matará al instante para que no sufra, pero si deseas mi lana, ahí está el Esquilador, quien quitará mi lana sin herirme."
EL LEÑADOR Y EL BOSQUE (fábula #3)
Cierta vez, se encontraba un Leñador talando arduamente los árboles del bosque hasta que, después de tanto talar y talar, se rompió el mango de su hacha. El Bosque muy contento dijo:
"¡Que bien!, ¡por fin habrá paz y tranquilidad en mi mundo!"
Al cabo de unos días, el Leñador fue al Bosque, y suplicando a los árboles dijo:
"Por favor, déjame tomar una rama de este Árbol, para reponer el mango de mi hacha, y prometo irme a otro bosque."
El Bosque, conmovido por su petición, accedió al pedido y le dio, un pedazo de sus ramas. Pero, tan pronto como el Leñador tuvo como nueva su hacha, empezó a talar todos los árboles.
El Bosque, muy indignado le habló al Hombre:
"Insensato, ¿así agradeces el bien que te hice?. ¡Has hecho de mi favor un instrumento de exterminio para nosotros!"
EL MONO Y EL DELFÍN (fábula #2)
Una vez, un Hombre fue de viaje en un barco, y para distraerse durante la travesía, llevó a su Mono. Cuando estaba por llegar a Atenas, se desencadenó una violenta tempestad que hizo naufragar al frágil barco. La tripulación se salvó del naufragio gracias a sus esfuerzos, sin embargo, el Mono no tuvo la suerte de ser rescatado, y este luchaba sólo contra las olas por salvarse. A los pocos minutos, un Delfín apareció, y pensando que el Mono era un Hombre se deslizó debajo de él y lo transportó en su lomo hacia la costa.
Cuando ya estaban por llegar a la costa, el Delfín preguntó al Mono, si era Ateniense. El Mono por impresionar al Delfín, dijo que sí, y que tenía muchos ilustres parientes allí. Mas rato, el Delfín preguntó nuevamente diciendo si conocía el puerto. El Mono creyendo que el Puerto era una persona famosa, contestó que no sólo era conocido suyo, sino que además era un buen amigo suyo.
El Delfín, se dio cuenta de que el Mono estaba mintiendo, así que como castigo, se sumergió en el agua abandonando al Mono, y este sin más, se ahogó.
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